Bombas de agua en Italia

Los efectos del cambio climático son ahora visibles para todos e innegables. Italia no está excluida de estos cambios y, cada vez con mayor frecuencia, se producen fenómenos meteorológicos extremos. Estas incluyen las bombas de agua.

Un reciente estudio patrocinado por el Politécnico de Turín ha hecho sonar recientemente la alarma sobre la intensidad y el crecimiento numérico de este tipo de fenómenos en nuestro país.

¿Qué son las bombas de agua

El término bombas de agua es un neologismo utilizado para indicar lo que desde el punto de vista meteorológico se denomina un “chaparrón“. Se trata de lluvias particularmente intensas, durante las cuales la tasa de precipitaciones caídas, o tasa de lluvia, es igual o superior a 30 mm por hora.

Aunque de corta duración, por lo general estos eventos meteorológicos pueden causar inundaciones y desbordamientos, especialmente en las zonas predispuestas. Esto se debe a su particular intensidad, que puede tener graves repercusiones en el territorio en cuestión.

El estudio de Turín

Las investigaciones italianas sobre el fenómeno de las bombas de agua se han publicado en Cartas de Investigación Geofísica y han sido realizadas por tres expertos en hidrología: Pierluigi Claps, Daniele Ganora y Andrea Libertino del Departamento de Ingeniería para el Medio Ambiente, la Tierra y las Infraestructuras del Politécnico de Turín. De la encuesta han surgido nuevas pruebas sobre el riesgo climático en nuestra península, derivadas de una base de datos exhaustiva, basada en acontecimientos históricos y en encuestas de las redes de vigilancia regionales.

El estudio se centra principalmente en las ráfagas de nubes italianas extremas, evaluando “la presencia de tendencias regionales en la extensión y frecuencia de los picos de precipitaciones anuales” en el país, con una duración inferior a 24 horas. Del análisis de los datos se concluye que en ciertas zonas de Italia, la intensidad de estos fenómenos está aumentando, lo que supone una carga para los sistemas de drenaje de las ciudades y provoca un número cada vez mayor de víctimas.

En muchos casos, los desastres ocurren en zonas urbanas que muestran cada vez más su vulnerabilidad e incapacidad para hacer frente a acontecimientos repentinos y violentos.

Desde 2000, año de la gran inundación del río Po, la mayoría de las 208 víctimas registradas por la CNR-IRPI en el proyecto POLARIS han sido resultado de inundaciones repentinas causadas por fuertes tormentas de corta duración. “Estas características todavía hacen que hoy en día sea muy difícil para la Protección Civil avisar a la población con suficiente antelación” – explica Pierluigi Claps, profesor de Hidrología y Protección Civil. Un cuadro de este tipo hace que la tarea de los alcaldes – que, les recordamos, representan la Autoridad Municipal de Protección Civil – de indicar rápidamente las medidas de emergencia a tomar sea muy gravosa.tormenta eléctrica Como especifica el experto, la preparación de la población con respecto a las inundaciones repentinas, definidas técnicamente como inundaciones repentinas, puede construirse “mediante la preparación de escenarios de riesgo en los que se simulan fenómenos de lluvia de alta intensidad para predecir las consecuencias cuando las obras de protección no son suficientes”.

La tropicalización del clima

No sólo las bombas de agua. Nuestro país también está cada vez más sujeto a otros fenómenos meteorológicos de excesiva intensidad. Recientemente, Coldiretti recordó que este año en Italia “se registraron 124 tormentas de granizo violentas en Italia, casi el doble de las registradas en el mismo período del año pasado (+88%)“.

Como explica la Asociación, estos son los resultados de “una tendencia a la tropicalización que se manifiesta con una mayor frecuencia de eventos extremos, granizo de mayor tamaño, desplazamientos estacionales y bombas de agua cuyos efectos son cada vez más devastadores“.

Se estima que el 91% de los municipios italianos están situados en zonas sujetas a deslizamientos de tierra o peligros hidráulicos. Teniendo en cuenta la fragilidad de nuestro territorio y en vista de la intensificación de las condiciones meteorológicas extremas, es evidente la urgencia de que las ciudades italianas preparen planes eficaces de adaptación al cambio climático lo antes posible para prevenir o reducir al mínimo los efectos del cambio climático.

Publicado por Evelyn Baleani el 4 de julio de 2019

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