Cuando hablamos de la energía eólica, la contaminación que puede mencionarse no es sólo la contaminación acústica, sino también el impacto ambiental causado por las turbinas que han llegado al final de su ciclo de vida. Los aerogeneradores son voluminosos, las palas tienen entre 45 y 90 metros de largo. Están compuestos de materiales tóxicos y, hasta la fecha, el método más común de eliminación es en los vertederos.

Las turbinas eólicas en desuso se depositan en vertederos y, si no se quiere tener en cuenta la contaminación causada por los materiales que las componen, hay que considerar que cada país tiene una cantidad límite de residuos que puede depositar en el suelo. Para reducir la contaminación de las turbinas eólicas, cada vez más empresas están trabajando para ampliar el ciclo de vida de cada turbina o desarrollar sistemas de eliminación más eficaces.

Turbinas eólicas – Contaminación acústica
La última generación de turbinas de viento son muy silenciosas. Para las instalaciones con turbinas eólicas clásicas, se ha estimado que, a una distancia de más de 200 metros, el ruido de la rotación debido a las palas del rotor se confunde completamente con el ruido del viento que pasa a través de la vegetación circundante. En estas circunstancias no podemos hablar de una contaminación acústica real pero “potencial”, está ligada a dos tipos de ruido, el ruido mecánico que proviene del generador y el ruido aerodinámico que proviene de las palas del rotor.

Turbinas de viento Contaminación
La cadena de producción de las turbinas eólicas también tiene un costo ambiental. Para la producción de las turbinas eólicas se utilizan numerosos materiales plásticos, de hecho, cada pala de la turbina eólica contiene grandes cantidades de fibras de vidrio y resinas epoxídicas -derivadas del petróleo-.

Si el impacto ambiental causado por las turbinas eólicas es tan alto, ¿vale la pena seguir produciéndolas?
Sí, tanto desde el punto de vista ambiental como económico.
Si las razones económicas pueden ser obvias, las ambientales pueden ser menos obvias: se ha calculado que en unos pocos meses de vida, las turbinas eólicas pueden compensar la contaminación producida.

La energía producida por una turbina eólica durante su vida media (unos 20 años para las plantas en tierra y más de 25 años para las plantas en el mar) es unas 80 veces superior a la necesaria para su construcción, mantenimiento, funcionamiento, desmantelamiento y desguace. Se ha calculado que dos o tres meses son suficientes para que una turbina recupere toda la energía gastada para construirla y mantenerla en funcionamiento.

Palas de turbinas eólicas – Perspectivas para el futuro
Un equipo de investigadores de la Universidad de Massachusetts Lowel, en asociación con la Universidad Estatal de Qichita, ha desarrollado un nuevo sistema para hacer que las turbinas eólicas sean aún más ecológicas, para ser más precisos, biodegradables. Aprende más sobre ello en este artículo.

Publicado por Anna De Simone el 25 de febrero de 2013

Leave a Reply