la contaminación del aire
Contaminación del aire
el “asesino silencioso”. La contaminación del aire en todo el mundo ha alcanzado niveles que causan hasta una baja cada cinco segundos, para unas 800 muertes por hora.

Estas cifras son tan impresionantes que David Boyd, el experto de las Naciones Unidas en derechos humanos y medio ambiente, declaró que “la humanidad está a punto de causar la sexta extinción masiva en el mundo“.

Contaminación: efectos nocivos para la salud

El triste cuadro dibujado por el experto proviene del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Los riesgos para la salud por la contaminación del aire van desde las enfermedades respiratorias hasta el cáncer de pulmón, desde los defectos de nacimiento hasta los trastornos neurológicos. Estudios recientes han identificado incluso un vínculo entre la contaminación del aire y la infelicidad: cuanto más altos son los niveles de partículas, más personas aparecen de mal humor.

Como ha puesto de relieve la ONU, son las personas vulnerables, como los niños y los ancianos, las que sufren los niveles más altos de contaminación. Las mujeres están más afectadas que los hombres. Además, la mayoría de las muertes se registran en países de ingresos bajos o moderados.

Todo esto ocurre a pesar de que el derecho a un medio ambiente sano está legalmente reconocido por 155 estados.

“Los contaminantes atmosféricos están muy extendidos en todas partes, causados en gran parte por la quema de combustibles fósiles para la electricidad, el transporte y la calefacción, así como por las actividades industriales, la mala gestión de los desechos y las prácticas agrícolas, comenta el experto.

La contaminación del aire está presente tanto en el interior como en el exterior y es responsable de la muerte prematura de siete millones de personas al año, incluyendo 600.000 niños.

Muchas de estas víctimas, dijo Boyd, “mueren después de años de sufrir cáncer, enfermedades respiratorias o cardíacas causadas directamente por el aire contaminado”. Pero según el experto, estas son muertes que podrían haberse evitado.

Prevención de la contaminación del aire

De ahí el llamamiento de Boyd a los Estados de todo el mundo para que cumplan con sus obligaciones legales de garantizar a los ciudadanos los derechos esenciales a la vida, como el derecho a un aire limpio, a la salud, al agua, a la sanidad, a una vivienda adecuada y a un medio ambiente sano.

El experto señala que se pueden adoptar muchas medidas para garantizar un aire más limpio y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que causan el cambio climático.

Hay siete medidas clave que los gobiernos pueden aplicar para cumplir sus obligaciones en materia de derechos humanos y el derecho a un medio ambiente sano. Según Boyd, los Estados “deben vigilar la calidad del aire; identificar las fuentes de contaminación del aire; informar al público e incluirlo en la adopción de decisiones; promulgar leyes o normas para establecer límites claros en el ámbito de la contaminación; elaborar planes de acción en esas esferas; aplicar esos planes con recursos suficientes; y evaluar los progresos realizados en esas esferas”.

Hay muchas soluciones bien conocidas para mejorar la calidad del aire y combatir el cambio climático. Por ejemplo, unas inversiones anuales de 4.700 millones de dólares podrían garantizar el acceso universal a cocinas limpias para 2030. Una inversión relativamente modesta de este tipo, especifica la ONU, “produciría enormes resultados, con millones de muertes prematuras evitadas cada año, una mejora de la salud, un cambio favorable en la calidad de vida, una ampliación de las perspectivas económicas, una reducción de la deforestación y una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Afortunadamente, no faltan ejemplos positivos en el mundo. Algunos Estados, como Indonesia, han comenzado a abordar el problema de la contaminación de las cocinas interiores, ayudando a millones de familias pobres a cambiar a tecnologías de cocción más limpias.

Entre las principales recomendaciones sugeridas por el relator de las Naciones Unidas se encuentran también la prohibición de la construcción de nuevas centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles y la sustitución de las existentes para 2030, junto con el apoyo al crecimiento de los sistemas de generación distribuida basados en energías renovables.

Las cifras hablan por sí mismas. Cambiar de rumbo es una necesidad cada vez más urgente. Un medio ambiente sano es un derecho ineludible para toda la humanidad y para la propia salvación del planeta.

Publicado por Evelyn Baleani el 7 de marzo de 2019

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