El Boeing 787 Dreamliner también aterrizó en Italia, en el aeropuerto de Grottaglie. Estamos hablando del avión más ecológico del mundo. Fue hecho por un equipo de expertos de varias compañías internacionales lideradas por Boeing, en el equipo también está la italiana Alenia Aeronautica (Finmeccanica).

El fuselaje está hecho completamente de fibra de carbono en un solo bloque con partes de titanio que refuerzan la estructura. La característica principal es la reducción del consumo de combustible: se estima un ahorro del 20%, la contaminación acústica de los motores del 60%. Además, permite un ahorro de mantenimiento del 30 por ciento precisamente porque, al estar casi totalmente hecho de fibra de carbono, todo se simplifica. Significa tener menos agujeros para los tornillos que lo mantienen unido: sólo 10 mil en vez de un millón como sucede en un jumbo B-747.

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Boeing hizo su última parada en Grottaglie: aquí están las plantas de Alenia Aermacchi donde se fabrican las dos secciones del fuselaje. Esta es la última parada de un viaje que comenzó en Beijing en enero pasado y continuó en los países que producen la aeronave y están potencialmente interesados en usarla en sus propias líneas aéreas.

Esta aeronave es la primera en permitir viajes de punto a punto, es decir, puede conectar directamente los aeropuertos de varias ciudades, por ejemplo Venecia con Filadelfia en los EE.UU., sin pasar por grandes centros de distribución de tráfico como Nueva York. Y esto definitivamente mejora la calidad del vuelo para el pasajero.

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Estará disponible en tres versiones y puede transportar de 210 a 280 pasajeros. El costo oscila entre 105 y 145 millones de dólares, podrá viajar de 14.200 a 15.200 km de altitud y puede alcanzar una velocidad de crucero de unos 930 Km/h y una altitud de 11000 metros. Los pasajeros también deben disfrutar de más espacio, ventanas más amplias y un mejor sistema de ventilación.

A bordo, el ambiente para los pasajeros ha mejorado considerablemente en la atmósfera, especialmente porque el nivel de presión es menor y la humedad mayor. Es como estar en las colinas en vez de en las montañas, así que hay menos impacto en el jet-lag en los viajes largos. Además, las ventanas se atenúan con sólo pulsar un botón. Un primer paso hacia una movilidad más sostenible, está a punto de revolucionar el mundo del diseño de los aviones del futuro.

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Publicado por Anna De Simone el 9 de junio de 2012

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